sábado, 13 de marzo de 2010

El paso del tiempo eleva a unos grupos y hunde a otros, y no siempre es justo

Efectivamente, en los 80, Scorpions no era percibido como un grupo de hair metal. No, a mediados de los 80 Scorpions era uno de los más grandes grupos de heavy metal y de rock en general de todo el mundo. Siempre recordaré la gran sorpresa que nos dieron cuando pudimos verlos en Madrid con Michael Shencker Group de teloneros, nada más y nada menos, apoteósico. ¡Qué gran guitarrista éste! que gusto tiene para construir sus solos, sin necesidad de hacer ejercicios acrobáticos por el mástil, que es lo que posteriormente se puso de moda. El concierto de Scorpions del que hablaba era de la gira del “World Wide Live”, y el “Tokio Tapes” todavía era considerado como un disco enorme. Tampoco MSG era visto como ahora se le ve. El “One Night at Budokan” los había disparado a la estratosfera, claro que luego llegaron las drogas y luego el grunge y el nefasto Nu Metal, y se acabó lo que se daba. Parece que ahora el rubio germano trata de recuperar el tiempo perdido y su último disco es muy recomendable.

Tampoco Whitesnake era considerado como ahora un grupo de hair metal, ni mucho menos. En aquella época, Whitesnake, era un supergrupo a la altura de los más grandes, heredero directo de Deep Purple junto con Rainbow y el Ian Gillan Band. Pero es natural, las tonterías que algunos grupos van haciendo a lo largo del tiempo va conduciendo a cada uno a donde se merece en algunos casos, como el que nos ocupa. Para ver que esto era así, no hay más que escuchar la canción de Barón Rojo “Concierto para ellos”, cuando se inserta la frase “whitesnake o Rainbow, siempre rock”. Pero claro como digo, si luego David Coverdale, a quién por cierto le tocó realmente la lotería cuando fue elegido para sustituir a Ian Gillan directo desde una tienda de ropa, fue evolucionando hacia el hair totalmente, ahora esto es lo que tenemos, un chillón con el pelo escaldado que busca el éxito como sea, y que por cierto no parece encontrarlo ahora.

Algo similar le ha pasado a Deep Purple. Todavía recuerdo viajar a Madrid dos veces por anulación por afonía de Gillan para verlos en su gira de reunificación del Perfect Stranger, y la expectación que generaron. Aquello fue un gran acontecimiento, saliendo en todas las noticias de televisión y dedicándole artículos en prensa nacional que incluso conservo. Como curiosidad, el gran genio Blackmore no tocó en los bises el “smoke on the water”, se cabreó por que le tiraron una lata. ¡¡!! Steve Morse será muy bueno, pero en Deep Purple no puede tocar otro guitarrista (ni siquiera Tommy Bolin que en paz descanse). Ritchie Blackmore por poner otro ejemplo, era considerado el mejor de los guitarristas, en términos absolutos, sin ninguna duda, el más virtuoso en el mundo, además de con gran gusto en sus solos, y sin embargo ahora no se habla de el y es como si no hubiese existido. Claro que ha perdido la chaveta y ahora toca música folk-medieval con su amada esposa, y así pues pasa lo que pasa.

En este sentido, Deep Purple eran los segundos pero no a la distancia abismal a la que ahora están de los primeros, Led Zeppelin. Led Zeppelin eran más grandes en EE.UU, y aquí se les veía a ambos grupos casi a la misma altura, como dos mitos, y a muchísima distancia, a años luz del siguiente, por mucho que el tercero vendiera muchos discos. Ya entonces a pesar de la alegría de poder verlos, nos parecía un sacrilegio que se reuniesen y estropeasen el mito, así lo veíamos. Efectivamente ha sido una pena verlos luego matar y hundir el mito que eran, bajando la calidad y el nivel poco a poco hasta hoy día como un grupo de segunda fila, ¡INCREIBLE!. Nadie podría haberlo dicho entonces. Los he vuelto a ver en dos ocasiones más, pero nada que ver con aquello.

Otro ejemplo, Black Sabbath, que ahora se les reivindica como el grupo más influyente del heavy, no eran así considerados en absoluto entonces, por la época eran los terceros, a alguna distancia. Un buen grupo, por supuesto, uno de los grandes, pero no tanto como ahora se les considera. Es cierto que ahora visto Black Sabbath resultan una referencia muy presente, casi más que Deep Purple en el Heavy Metal, pero entonces no eran considerados al mismo nivel, ni mucho menos, para nada.

Otro caso. Los Guns & Roses, hoy considerados como uno de los más grandes, no lo era así entonces. Quizás en este caso es normal que la percepción sea otra puesto que en los 80 estaban empezando y no tenían trayectoria, como en el caso de Deep Purple o Led Zeppelin, que ya estaban separados por entonces. Para nosotros Guns & Roses eran un buenísimo grupo, pero demasiado actual como para darle la importancia que hoy puede tener. Ese año 92 que fuimos a verlos a Sevilla, habían iniciado el tour mundial junto a Metallica, pero debido a un accidente de James Hetfield siguieron solos. Una pena, me perdí verlos juntos. Aunque siguiendo con el mismo ejemplo, Metallica junto con Slayer, Anthrax o Megadeth eran considerados por la mayor parte de los heavy de la época como de segunda fila. Los del Trash eran entonces un poco basura para nosotros. Poco menos que Hair metal y ruido, lo considerábamos casi como los grupos de los Ángeles, salvando a Guns & Roses. Como curiosidad, Guns en Sevilla en el 92 traían de teloneros nada más y nada menos que a Soundgarden y Faith no More, y costaba 4.500 pesetas la entrada, una fortuna para la época. No consiguieron por cierto llenar el Benito Villamarín, y tuvieron que regalar entradas por toda Sevilla para que no apareciese el estadio vacío. Otra cuestión era que hoy día Soundgarden y Faith No More, son dos grandísimos grupos, pero en aquellos momentos, en los que no había internet, un número importantísimo de asistentes conocimos a estos dos grupos en el mismo concierto. Y por cierto esto era de lo más normal, ya que Soundgarden empiezan a llegar de verdad con el badmotorfinger del 91, y aunque conocíamos a Nirvana, todavía el movimiento de Seattle era algo poco conocido en España, aunque esto parezca mentira. De hecho aquí todo explota de golpe en ese año. Cabe reseñar la batalla de latas que provocó Chris Cornell con un repertorio de insultos en español escupidos al público para provocar la misma, que incluía al menos 25 tacos distintos, y que fue estéticamente un momento álgido del concierto. Si que es verdad que recuerdo que nos dimos cuenta de que aquello era distinto, a pesar de la potencia escasa que les dejaron los Guns, se vislumbraba que aquello prometía. Y de hecho salimos directos a Sevilla Rock a comprar el disco de Soundgarden. De hecho el éxito del grunge era evidente para cualquier estudiante de marketing. Muchos estábamos hartos de mallas, muñequeras, pelos escaldados, leopardo, y demás horteradas, además de la actitud de gallito del corral de la mayoría de los músicos. El grunge fue como agua de mayo, rock fuerte, la imagen de universitario pasadillo sin aspavientos, y la actitud casi punk. Lo peor sin duda fue la resaca que provocó con el Nu Metal, pero de eso ya hablaremos otro día.

Como último ejemplo pondré el de Queen. Desde luego que era considerado un gran grupo. Sin embargo la percepción que se tiene hoy de Queen según lo veo, es de mayor calado. En los 80 cuando los vi en Marbella, estaban en su mejor momento comercial con Freddy creo que a punto de salir del armario, cantando el “I want to Break Free”. Pero algunos ya añorábamos en esa época el “Killers” y momentos del pasado de Queen y los veíamos como un grupo que se estaba vendiendo. En aquella época a Queen se les veía como menos auténtico que lo que hoy se les ve. Realmente nunca se les consideró en el top donde estaban otros. Hoy han crecido más en la valoración.

Para mi la perspectiva hace justicia a algunos grupos, pero no a otros. En muchos casos las cosas son como son, y el tiempo deja en evidencia a algunos. No obstante también es verdad que las campañas publicitarias y las tendencias “comerciales” pueden elevar a unos que no lo merezcan y hundir a otros que si. De todo hay en la viña del señor.

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